Carácter, eso es lo que tiene este pequeño cuenco, torneado hace poco más de seis meses de una raíz.
Recién trabajado era un circulo perfecto pero la fuerza que sigue teniendo la madera del magnífico árbol de donde proviene está consiguiendo darle un aspecto viejo, rudo, y mucha personalidad.

No solo se deforma, también aparecen grietas. Sin embargo no se rompe, no es frágil. La fibra de la madera sigue agarrada y retorcida tal como es la raíz de la carrasca.